Papá usa Linux: Bitácora de una migración.

Nunca me esperé que llegara el día………pero llegó. Mi papá se harto de la lentitud (y otros varios problemas) de su Windows 7 en su netbook HP mini, con su procesador Intel Atom, su tarjeta gráfica NVIDIA, sus 2 gigas de RAM y sus 160 gigas de disco. Así que después de meses de curiosidad, el domingo le instalé un dual boot con Manjaro XFCE.

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Voy a comenzar con algunas cuestiones que me anduvo preguntando los días previos.

Me preguntó por la rapidez – Le dije que suele ser más rápido que Windows. Además le elegí un entorno ligero para probarlo. Quedó chocho cuando (ya con Manjaro instalado y corriendo en su máquina) probó abrir una página en Firefox.

Me preguntó sobre los programas – Le dije que la mayoría tienen o versiones para linux, o programas alternativos que hacen mas o menos lo mismo.

Luego le mostré en mi máquina como era usar linux y le conté sobre las particiones, que en la raiz se guardan tanto el sistema operativo como los programas y que todo va ordenado de una forma distinta a la de windows (le dije más bien que no existe una carpeta como Archivos de Programas). Le tuve que explicar que existe un usuario root y que por medio de este (o más bien diría sus permisos) se instalaban los programas (le mostré de forma gráfica) además de toquetear la partición raiz.

Me preguntó sobre las extensiones (me refiero a las extensiones tipo .exe, .doc, .xls, etc.) – Eso fue difícil de explicar…..muy díficil. Le tuve que decir que el concepto de extensión que tiene Windows es MUY distinto en Linux. Por ejemplo, los ejecutables de linux no necesariamente tienen extensión (en verdad le dije que no tienen, pero no se me ocurrió en el momento mencionarle sobre los .sh), un archivo que no tenga extensión no necesariamente es ejecutable (abrí un archivo de texto para mostrarle un ejemplo). Un día le tengo que hablar de los permisos.

Luego vino la instalación. Para que tengan una idea de lo lento que iba el Windows en su máquina, una hora tomó el acto de entrar a administrador de discos, seleccionar reducir volumen, esperar a que tire una cifra de cuanto tamaño podía reducir (unos 43 gigas) y hacer la reducción. Durante la instalación de Manjaro, sólo le pedí que ingresara una contraseña que pueda recordar para su usuario, y en casi 30 minutos lo tenía instalado.

Después de la instalación, pudo sin problemas crear accesos directos en el escritorio y el panel, cambiar la apariencia, conectar un disco USB, conectar su impresora e imprimir una página de prueba (gracias CUPS), poner el Libreoffice y el Firefox en español y otras cosas que ya tienen más que ver con los programas en sí y no con el sistema. Por ahora de lo único que se queja son los íconos Faenza (no le gustan) y las actualizaciones (planeo que actualize los sábados de noche).

Ahora con Manjaro está planeando la migración de sus marcadores y documentos (muy poco tamaño) y si surge algo interesante se los cuento a ustedes.