KDE me encanta, pero….

Lo puedo decir sin temor, KDE es actualmente el mejor Entorno de Escritorio que tiene GNU/Linux, el más bonito y el más completo.

Nunca antes me había sentido tan a gusto con KDE 4, ni siquiera cuando usaba KDE 3, que a mi me encantaba. KDE posee aplicaciones para todo lo que necesito hacer diariamente y más, está en constante desarrollo mejorando sus características con cada lanzamiento y es por eso que siempre tendrá un buen lugar entre mis escritorios favoritos.

Pero… tengo un problema en KDE que para mi es bien grave: Lo estoy sub-utilizando. A ciencia cierta no estoy usando ni la mitad de las cosas que nos brinda el escritorio alemán. Como bien les mostré en este post, he desactivado la mayor parte de las cosas que hacen de KDE un potente herramienta para el trabajo diario.

¿Qué sentido tiene entonces usarlo? Si no quiero usar animaciones, efectos, datos semánticos, me instalo Xfce y punto. No es que KDE no se adecuado para mi Hardware, es mi Hardware el que no es adecuado para KDE. Ahora mismo me instalé Gnome-Shell (sin eliminar KDE) y el rendimiento de Gnome es mucho peor según lo que podido comprobar.

¿Pero cual es la diferencia entonces? Sencillo, que Gnome-Shell me consume 360Mb con todas sus opciones activadas y KDE puede llegar a consumir lo mismo, pero racionalizándolo previamente (quitando Nepomuk+Akonadi+Virtuoso+Efectos). A eso le sumo que por algún motivo, la Gestión del Proxy en KDE no me funciona como debería y no he encontrado solución alguna para ello.

Lo que voy a hacer es instalar de nuevo Debian desde cero con Gnome-Shell para documentar el proceso. Si todo me va bien, pues perfecto, sino, me vuelvo a KDE o a lo mejor Xfce. Claro, si Gnome-Shell no me convence en cuanto a rendimiento, trataré primero de ajustar todo lo que pueda a Gnome-Fallback.

Pero aclaro: ¡¡¡Me encanta KDE!!! Así que guardaré mis configuraciones. Pues nada, nos vemos dentro de un rato, que volveré con interesantes noticias… 