¡Hola Amigos!. Iba a comentar en el artículo «La Confusión del poder elegir«, pero prefiero escribir un post, pues considero de suma importancia el tema. Desgraciadamente, tendré que hablar un poco -por suerte no mucho- sobre mi mismo.
Soy un Old Fashion Man. Seguro estoy entre los más Olds que visitan Desdelinux. Empecé, al igual que muchos, en el 1990 con el MSDOS 3.0. Ningún amigo mío en ese entonces hablaba de «Elegir» un sistema operativo, pues el «otro» era UNIX. Puedo asegurar sin temor a equivocarme, y visto en perspectiva, que «Ni siquiera pensábamos en elegir otro sistema operativo». Era el MSDOS y más ná, como decimos en Cuba.
Luego vinieron las versiones 4 (casi nadie la usó); la 5 y la 6. De pronto apareció Windows 3.0 en la palestra. Tampoco pensábamos en elegir otro. Cuando aquello era un verdadero sueño pensar en tener un computadora en casa. Acceso a ellas teníamos en el centro de trabajo. Y como es lógico, algunas empresas eran más poderosas que otras en ese sentido.
Después nos llegó el Windows 3.1. Ahhh, que maravilla!!!. Y seguíamos sin pensar en «otro» sistema operativo que no fuera ese. Ya entonces SI habían «flamewares en vivo y en directo» principalmente sobre lenguajes de programación, editores de texto, hojas de cálculo, y utilitarios o navegadores de archivo.
Así pasó el tiempo hasta que arribó a nuestras costas el Flamante Windows 95 (Versiones A, B, C, SR2, etc.). Aun no teníamos poder de elección. No pensábamos en eso. Acaso, te quedabas en el 3.1 o en 3.0 o en el MSDOS, pero todas eran Microsoft. Y lo mismo fue cuando apareció Windows 98 y sus versiones.
Algunos como yo empezamos a usar NT 4.0 en servidores, pero para nuestras estaciones de trabajo empresariales era todo un reto instalarlo, pues los drivers eran pocos para el hardware que teníamos. Era Una Completa Odisea poner a punto un NT 4.0. en cualquier hardware que no fuera «De Marca».
Cuando te daba un sólo pantallazo azul… a empezar de nuevo. A veces más de 4 o 5 intentos, porque hasta el orden de instalación de los drivers influía. Aun así y todo, como no podíamos elegir «otro» -UNIX aun era entonces una mala palabra para nosotros, los «Informáticos A… la Fuerza»-. Si teníamos que instalar un servidor, o le instalabas NT 4.0 o buscabas un hardware compatible. Y ESA SITUACIÓN LA ASUMÍAMOS COMO UNA COSA NORMAL Y NO NOS QUEJÁBAMOS, CARAJO!!!.
Luchábamos hasta instalar el bendito Nt. Fuerte, no?. En perspectiva compruebo que No Teníamos Opciones. Era Nt o Nt. Microsoft o Microsoft. Windows o Windows.
¿Se imaginan ustedes que AL NO TENER MAS ALTERNATIVAS, pasábamos por éstas experiencias frustrantes en muchas ocasiones?. Del tiro me hice «especialista» en instalar Nt 4.0, tanto que, en franca época de Windows XP, como mi primera máquina particular fue un Pentium III con sólo 512 megas de RAM y una tarjeta de vídeo NVidia con 32 megas de RAM, le instalé un Nt 4.0 de lujo, pues la board y la tarjeta tenían los drivers para él. El equipito volaba con su Nt, y yo muy orgulloso de ello le enseñaba a amigos como jugaba un juego parecido al Doom. Y señores, esto ocurrió alrededor del 2002.
¿Apple?. Ese hardware + software machihembrado, lo compraron muy pocas -pocas en verdad- empresas en mi país y lo vi funcionando después en sólo 3 equipos en lugares diferentes.
Luego vino la serie de Windows 2000, en la cual Microsoft ante el hecho cierto de que muchas empresas que ya le habían cogido la vuelta al Nt no iban a «migrar» hacia el 2000 sobre todo por cuestiones económicas, lanzó un versión 2000 Gold en España, dizque que de «Prueba por 90 días», cuando realmente era totalmente funcional por tiempo indefinido. Sino «regala» su 2000, pocas empresas hubieran empezado a usar 2000.
Después llegó el Windows Milenium. ¿Lo conocieron?. Yo no lo usé nunca.
Después es historia reciente. Llegó el XP para sentarse en el trono un montón de años, y en la rama de servidores el 2003 server.
Hasta la llegada de Vista, realmente la mayoría de los usuarios se sentían cómodos con el XP. Convivíamos con los pantallazos azules de la muerte; con instalar a cada rato NUESTRO Xp; piratearlo un montón de veces; instalarlo con o sin antivirus; vivir a la espera de las actualizaciones; y usarlo extensivamente. Aun las opciones eran de más de un 90% dentro de Microsoft. No podías salir airoso si sacabas los pies fuera del territorio de Microsoft.
Entonces, por allá por el 2006, llegó Vista. La Gota que colmó la Copa. Vi a muchos instalar y virar hacia Xp a la velocidad de un cohete espacial. Vi a muchos probar Ubuntu 6.06. Algunos se quedaron, otros regresaron a Xp. Cada vez que leía un revista, el 90% de los artículos eran para «venderme» Vista. Y fue cuando me cansé de pasar trabajo.
Ya había «jugado» con Suse, Mandrake y Red Hat. En ellos extrañaba al Office por encima de cualquier otra cosa y a mi lenguaje de programación Visual FoxPro 6.0. Si, era programador de bases de datos. Tenía un Suse en un disco duro y a Xp en otro. Pero nada más usaba Xp.
Ya empezaba a tener opciones. Ya podía elegir, carajo!!!.
El 1ero de julio del 2006, y con la ayuda de mi amigo «El Freake» Julito Cesar el cual me había presentado a los señores Suse y demás, instalé como ÚNICO sistema operativo en mi flamante Pentium III con ya 1 giga de RAM, al Viejo Debian 3.0 «Sarge».
ELEGÍ libremente cuando tuve una verdadera y práctica opción para hacerlo. Y de paso elegí más privacidad.
Dos días después declaré que «más nunca mi hardware vería un Windows», y así ha sido y será mientras exista Linux. Cada día virtualizo menos un Windows. Por supuesto que como buen Debianero, probé los Ubuntus 6.06, 7.10, 8.04, 10.04 y 11, y en cada ocasión regresaba más rápido a Mi Viejo Debian. Ahora sólo uso por mi libre elección Squeeze o Wheeze en mis estaciones de trabajo. Tengo servidores con Etch, Lenny y Squeeze.
Uso Debian por elección a pesar de la enorme cantidad de distros que existen. Me satisface Debian. Me cuadra un mundo Debian.
Ahora bien, ¿por qué tantas distros de Linux?. ¿No será porqué se está cumpliendo poco a poco que «cualquiera puede hacerse su Linux personal»?. Que maravilla!, ¿no?. ¿O acaso es mejor seguir viviendo en un bosque de un sólo árbol?. ¿Acaso los que preferimos Linux tenemos que vivir felices como aquellos que no ven más allá de sus narices, como reza una canción cubana?.
Preguntas:
* ¿Cuantas marcas de automóviles existen?
* ¿Cuantos restaurantes hay en México DF, o en Buenos Aires o en Madrid?
* ¿Cuantos cientos de mujeres tenemos a nuestro alcance cuando vamos a elegir nuestra pareja?
* Y medio millón más de preguntas sobre ¿Cuantos… existen… hay…?
«El Poder de Elección es consustancial a la misma Vida». Una aberración de la vida sería el mantener el orden de las cosas como cuando sólo podíamos usar Microsoft. Así que no me jodan más con esa muela bizca de la confusión al elegir, como se dice en Buen Cubano, lo cual traducido significa «No me mortifiquen más con esa conversación estrábica de la confusión al elegir».
La estructura de las distros de Linux es arbórea si la miran bien. Si Usted, amigo mio, está un poco perdido a la hora de su elección, elija los árboles raíces: Debian, Red Hat, Slackware, y otros cuantos más. Son los «Clásicos» por denominarlos de otra forma. Son los «Ancianos» que aun están vivos y coleando, y que han engendrado una sana y numerosa prole. Sino, visite los sitios que dan mensualmente y anualmente las distros más usadas y escoja una de ellas. Sino, aventúrese y hágase una propia.
Sino, visite el sitio FreeBSD u otro BSD y escoja. Observe que le he dado pocas opciones iniciales. Sino, creo que está perdiendo su tiempo leyendo este artículo y use Windows o Apple. Por otra parte, Android, Nokia, Black Berry, y que se yo cuantas marcas más, y casi todo el nuevo universo de pequeños aparaticos telefónicos multipropósito que ya existen, traen Linux en sus entrañas.
¡Nadie se puede perder en el bosque Linux si, ante la duda, regresa a los árboles raíces!. Los caminos están muy bien trazados. El Software, como cualquier otro invento humano, no es ajeno al Sentido Común.
Y en todos los casos en que Usted haya elegido, amigo mío, sea muy feliz y coma perdiz por el resto de los tiempos.
¡Que un sólo árbol no nos impida ver el bosque!