Software libre anticatástrofe

Una comunidad virtual de programadores solidarios se reune en diferentes ciudades del mundo y crea herramientas virtuales para combatir catástrofes naturales. La Argentina ya es parte de la movida.


Con nuestros ojos vueltos a Sendai.” En obvia alusión a la tragedia que vive Japón, la frase preside la página oficial de Random Hacks of Kidness (RHoK), una singular iniciativa nacida al calor de la Red y el empuje de programadores de todo el globo, que apuesta a unir el fervor digital con la acción solidaria. ¿Su objetivo? Lograr niveles de excelencia en el software aplicado a la prevención o asistencia en situaciones de catástrofe. La movida, que cuenta con el auspicio de Google, Microsoft, el Banco Mundial y Yahoo, se basa en lo que los participantes denominan las maratones: durante dos días, en simultáneo, desarrolladores de software y expertos en el manejo de desastres se reúnen en diversas ciudades del mundo para generar modelos de software de código abierto, adaptados a diversas situaciones geográficas o sociales, y aplicados a tareas humanitarias (salvamentos, asistencia a las víctimas de terremotos, campañas sanitarias durante inundaciones, etcétera). Al cabo de la maratón, un panel de expertos revisa cada resultado y decide cuál es la propuesta ganadora.

Lanzados en 2009, en junio de este año los encuentros tendrán su cuarta edición, presumiblemente bajo el influjo de los sucesos nipones y con un explícito llamado a la comunidad académica internacional a unirse a la causa.

El universo RHoK ya tiene sus logros para lucir. Por ejemplo, una de las aplicaciones ganadoras de la maratón realizada en junio de 2010 en Washington está siendo utilizada por el Banco Mundial en el Caribe. Esta propuesta es una herramienta que permite a los ingenieros visualizar fácilmente el riesgo de la tierra, para ayudar al desarrollo de la infraestructura rural y urbana.

En diciembre último, la Argentina participó con una maratón realizada en Buenos Aires, en paralelo con las que también se hicieron en Toronto, Nairobi, Lusaka, Bogotá, San Pablo, Tel Aviv, Birmingham, México D.F., Juárez, Singapur, Atlanta, Chicago, Nueva York, San Francisco y Seattle. A nivel local, el proyecto elegido por el jurado fue Yerbus, desarrollado por Julián Gutiérrez, José Luis Díaz, Mauro Monti, Mariano Stampella y Santiago Tenti. “La iniciativa es una plataforma que opera en cualquier red social y actúa como nexo entre las ONG y la gente que tiene interés en colaborar. Para ello, la ONG en cuestión, a través de Yerbus, realiza un pedido a sus seguidores -como alimentos, frazadas o colchones-. Aquella persona que desea colaborar hace un clic en el link que se muestra y deja sus datos, convirtiéndose en potencial donante. Una vez que la persona realiza la donación, el sistema publica en las redes sociales del donante un agradecimiento con otro enlace que indica que esa persona formó parte de esa campaña. Así, se le permite al donante realizar el seguimiento de dónde termino la donación, dándole transparencia a toda la operación”, explica Mauro Monti. Por su parte, José Domínguez, líder de Globant (firma anfitriona de la RHoK porteña), asegura: “El proyecto apunta a incentivar la participación solidaria de la gente dándole transparencia a las donaciones a través de las redes sociales. En nuestro país mucha gente no colabora porque no existen mecanismos claros, en este sentido este softwware puede ayudar”.

-¿Qué otros requisitos debe tener este tipo de desarrollos para dar una respuesta eficaz frente a una catástrofe?

-Fundamentalmente, la continuidad -responde Domínguez-. Durante los dos días del evento se plantean los prototipos. Luego es fundamental que exista una continuidad de estos proyectos por parte de la comunidad open source o en los Labs de Globant.

-¿Cuál es el mayor desafío que los RHoK deben sortear?

-Seguir difundiendo y haciendo conocer este tipo de iniciativas en la sociedad. La tecnología puede ser uno de los catalizadores más importantes en la respuesta a desastres naturales. En el futuro estaremos abarcando una población más grande, lo que nos permitirá tener más ideas, aplicaciones y propuestas que sean útiles para ONG y gobiernos. Entre los potenciales más grandes que plantea el RHoK es que ONG y expertos en situaciones de desastres naturales tienen a su disposición una comunidad de programadores solidarios dispuestos a dar una mano para enfrentarse a este tipo de problemas.

-¿Cómo evalúan la participación argentina en esta iniciativa?

-Estos encuentros sirven para dar una visión local, considerar nuestros problemas específicos. Más allá de que existen desastres naturales en todo el mundo, creemos que la riqueza de traerlos a la Argentina viene de la mano de que se puede dar una mirada más profunda a nuestros problemas y ver de qué manera la tecnología puede ser de ayuda en esos casos. El RHoK sirve para unir expertos locales en catástrofes con programadores, para que estos últimos apliquen sus conocimientos en problemas concretos, a la vez que los expertos descubren cómo usar la tecnología para atacar sus problemas. Mientras se desarrolla software de excelente calidad para solucionar problemas locales, se crea un espacio para que los participantes puedan solidarizarse haciendo lo que más les gusta.

“En un fin de semana se puede cambiar el mundo”, proclaman los entusiastas organizadores de las hackatones-maratones. Expectativas, por cierto, no les faltan. Por lo pronto, ya recibieron el agradecimiento de Ban Ki Moon, secretario general de las Naciones Unidas, que destacó su accionar además de postular el papel de la tecnología en pos de un mejor devenir mundial.

Fuente: La Nación Revista


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