Este artículo va dedicado más bien a usuario nuevos de GNU/Linux, el cual fué publicado por mí hace algún tiempo en un proyecto que dentro de muy poco volveremos a retomar, llamado Proyecto Cepero.
Fuí usuario de Windows por más de 8 años, y si había algo que realmente me molestaba, era tener que organizar y configurar, todas las carpetas y programas con los que trabajaba diariamente después de cada nueva instalación del sistema operativo.
Una de las primeras cosas que me llamó la atención de GNU/Linux, fué el hecho de que después de formatear la partición de la raíz (lo que en Windows sería el disco C:), mis carpetas permanecían en el mismo lugar y junto con ellas, todo lo demás: los mismos iconos, el mismo puntero, el mismo fondo de pantalla e incluso, las mismas configuraciones de mis programas de uso diario como el cliente de correo o el navegador. ¿Cómo era posible esto? Pues la respuesta es muy sencilla.
Esto se debe en que las distribuciones de GNU/Linux, las configuraciones del usuario (a menos que Ud. especifique lo contrario mediante algún enlace simbólico o alguna otra artimaña) se guardan por defecto en la carpeta /home/usuario/ que es la partición destinada a guardar los datos del usuario, algo así como el homólogo del disco D:.
Estas configuraciones se guardan en carpetas ocultas, (carpetas que contienen un punto delante del nombre)* y para que se restablezcan de nuevo solamente tenemos que cumplir con dos requisitos a la hora de formatear:
- No formatear la partición /home.
- Volver a poner el mismo nombre de usuario para que el sistema establezca la misma partición /home.
De esta forma, cuando se inicia la sesión y nos logueamos con nuestro usuario habitual, todo permanece en su lugar.
Importante: Si usted tiene seleccionada la opcion de solicitar password para desencriptar su carpeta personal (esta opción se pone durante la instalación) debe poner el mismo password que tenía anteriormente, de lo contrario, no tendrá permisos sobre su propio /home sin importar que el usuario sea el mismo.
Conociendo un poco más.
En GNU/Linux podemos encontrar las configuraciones de usuarios compartidas o individuales. Las individuales son aquellas que se guardan en el /home del usuario dentro de las carpetas ocultas como explicamos anteriormente, y las compartidas son las que se guardan (como root) en las carpeta /usr/share/.
Dentro de /usr/share/ hay dos carpetas que pueden resultar interesante para los usuarios: icons y themes. En la primera se guardan los iconos y los cursores, y en la segunda los temas Gtk y Metacity, de los cuales hablaremos posteriormente.
Si estas mismas carpetas las creamos dentro del /home del usuario y le añadimos un punto delante (.icons, .themes) para ocultarlas, una vez que arranca el sistema, este las tendrá en cuenta también para establecer nuestras configuraciones.
Entonces, si queremos tener un paquete de iconos, un paquete Gtk, o un tema para el cursor, distintos a los que los demás usuarios pueden escoger, los ponemos dentro de estas carpetas en nuestro /home.
Explicando toda esta teoría en pocas palabras:
Si ponemos nuestros iconos, temas y tipografías dentro de las carpetas .icons, .themes o .fonts de nuestro /home, solo nosotros tendremos acceso a ellos, si los ponemos dentro de las mismas carpetas pero en /usr/share, todos los usuarios del sistema tendrán acceso a ellos.
Importante: Siempre es recomendable, sobre todo si lo hacemos manualmente, copiar los iconos y temas dentro de nuestro /home, ya que por lo general la carpeta /usr/share se borra al formatear nuestro sistema.
Por lo general entornos de escritorios como Gnome o KDE hacen este trabajo por nosotros, copiando cada cosa en su carpeta correspondiente mediante una aplicación dedicada a la personalización del escritorio, pero esto es bueno conocerlo para otros entornos de trabajo como Xfce, o si utilizamos un gestor de ventana como Openbox o Fluxbox.
Ahora cada vez que reinstalemos, tendremos todo en su lugar…