Ubuntu, Fedora y la Distro Tapada

Tras instalar Ubuntu 12.10 en mi ordenador para probar la actualizada versión de Unity y comprobar que es estable (no se me colgó en 1 semana), y el plugin de Compiz que sustituye a Gnome-Shell en Ubuntu por defecto, me encontré con un escritorio que no se adapta a mi forma de trabajo, y lo que es peor, es la bandera de GNU/Linux para la mayoría de nuevos integrantes del ecosistema linuxero.

Existe una serie de valores éticos en el desarrollo de GNU/Linux que van más allá de la libertad, como por ejemplo, hacer que cada vez más personas sean capaces de usar software libre si quieren.

Y si, podemos enseñarles un cubo de escritorio o efectos especiales que creerán que son de Matrix, pero no puede ser que para hacer mi trabajo diario la interfaz de usuario consumo 130 mb de ram (Compiz tras varias horas de uso) y me haga derrochar recursos.

Además de que técnicamente Ubuntu parchea Gnome hasta límites que no me puedo explicar. Ese es el motivo por el que no se porta Unity a otras distros, porque conseguir que funcione en una misma distribución Unity y Gnome-Shell es un trabajo difícil. Ubuntu parchea hasta las mismas librerías GTK (Base de la Interfaz Gráfica de Gnome) y no es algo eficiente ni eficaz.

Así que pienso, Fedora muestra una actitud más abierta y puede ser más útil, pero Gnome-Shell es un Unity más sencillo, también se tritura la RAM en efectos especiales, aparte de que en Fedora 18  se incluyó un instalador en estado casi alpha, pero eso es otro cantar.

Y sin ningún signo de recuperación de GNOME, se encuentra su homónimo Qt, KDE SC, que es altamente personalizable y que no te fuerza a una manera de uso, más bien piensas que es un descontrol y por dónde debo configurar las cosas, porque puede superarte.

Pero puedo desactivar efectos, o búsqueda semántica (Nepomuk). No te fuerza, es una obra de arte y tiene grandes ventajas, pero es imposible tener un escritorio productivo en el sistema operativo del pingüino sin ninguna aplicación GTK , como Firefox, Gimp, Inkscape, las mejoras sin duda, por mucho que lo intente uno de los proyectos que más valoro del software libre, la distribución Chakra-Linux.

Entonces llego a esta conclusión, GNOME ni está ni se le espera, se encuentra en una travesía por el desierto y no parece encontrar la salida al laberinto en el que se ha metido. KDE SC poco a poco asume el papel que tenía GNOME 2 y mientras, las distribuciones poco a poco mejoran, pero la fragmentación es grave.

Ubuntu tiene el mejor instalador, Debian es la más estable, Fedora la que más actualiza y aquí aparece la distro oculta que muchos ignoran y que fue la referencia antes de la pareja Ubuntu-GNOME 2: Mageia, que cumple los requisitos que se le piden y mantiene una agradable experiencia de usuario siempre gracias a KDE.

Por cierto, es la única distro que yo sepa que lanza las versiones con la diferencia que muchos linuxeros piden, un año mes arriba o más abajo. Ya dedicaré otro post a hablar de Mageia, la magia oculta.