Desde que me pasé de Windows 7 a mi primer Linux fue hace prácticamente un año y por desgracia he tenido que lidiar con una tarjeta ATI (AMD) la cual me ha causado más de un dolor de cabeza, provocando fuerte envidia hacia los usuarios que tienen una NVIDIA o hasta una Intel integrada.
Reconociendo que los drivers libres Radeon son decentes para un ordenador de escritorio, reconozco también que pueden resultar peligrosos para un ordenador portátil, por ejemplo mi portátil puede llegar tranquilamente a los 99 grados con estos drivers y desgraciadamente para los usuarios de portátiles solo nos queda usar los controladores Catalyst, los cuales han mejorado muchísimo desde la primera vez que los probé (11.4 mayo) pero aún no llegan a la suela de los zapatos de las NVIDIA.
Los usuarios de ATI demandamos con vehemencia que podamos disfrutar de un soporte digno, que no sean solo palabras, solo promesas, queremos unos drivers que sirvan para reproducir una película de alta definición sin sobrecargar demasiado la CPU, queremos que la biblioteca xvba-video funcione de verdad como vdpau para los usuarios de NVIDIA, no creo que sea mucho pedir, el tener una aceleración por GPU decente, aunque fuera solo la mitad de la que se puede disfrutar en Windows.
Es una pena que mi Radeon HD 4650 de 1GB parezca una gráfica de 10 euros, de verdad una pena, deseo sinceramente que para este año que está a punto venir, AMD pueda ponerse las pilas y hacernos cambiar de idea a todos los linuxeros y que sus gráficas puedan ser realmente una alternativa.
Yo me compraré una Intel, ¿y tú que harás?