Slackware 14: Derribando al monstruo

Seguramente la mayoría de los usuarios GNU/Linux han iniciado su andar por el sendero del pingüino con alguna distribución sencilla de usar.

En mi caso como en el de muchos otros fue Ubuntu, al paso de los tiempos probé muchas distribuciones, tal vez casi todas las existentes en su momento, pasando por los BSD y Solaris disponibles, pero a las voces y textos de muchos usuarios penetró  en mi cabeza la curiosidad pues se mencionaba la especial  complejidad de tres distribuciones: Arch Linux, Slackware y Gentoo.

Acto seguido me propuse probarlas usándolas un tiempo como distribuciones base, el primer turno le correspondió a la muy famosa  distribución Arch Linux, se hablaban maravillas sobre su rendimiento, sobre el poder de su gestor de paquetes (pacman), su versatilidad y su filosofía KISS.

Ciertamente fue una tarea compleja su instalación y su configuración, pero también es cierto que pacman daba ese plus que te hacía sentirte cómodo, después de un tiempo con Arch  todo plenamente configurado y andando era casi perfecto. Pero llegó el tiempo que en aras del progreso de mis conocimientos decidí darle ahora la oportunidad a Slackware.

Muchas palabras son las que había escuchado, “Compilar”, “Compleja” y una gran cantidad de etcéteras que lo único que hacían era crear la imagen de una especie de monstruo de las distribuciones en mi mente.

Decidido a dar la gran batalla me dispuse a descargar Slackware 14, el primer obstáculo se presentó en mi camino, no logré encontrar una guía de instalación para la versión 14, así que tome una de la versión 13.37 y puse manos a la obra, algunas cosas fueron un tanto diferentes durante el proceso de instalación, pero cual fue mi sorpresa que al cabo de “pocos” minutos ya tenía instalado Slackware 14 con KDE como escritorio y funcionando al 100%, no podía creerlo, la facilidad con que se instaló realmente me dejo perplejo, aunque debo mencionar que se necesitan algunos conocimientos no tan básicos para lograr tal hazaña.

Hasta este momento todo perfecto, sin embargo, llego la hora de realizar la instalación de las aplicaciones que necesitaba para mi día a día, a pesar de que Slackware en su instalación full cuenta con una gran selección de paquetes  listos para ser usados como reproductores de audio y video, ofimática, internet, etc., hay algunos que no están disponibles en el DVD y entonces, «Houston, we have a problem»,  el siguiente desafío, la instalación de paquetes.

Recabando información a cuenta gotas en nuestro idioma, fui desentrañando los secretos del manejo de paquetes, pero no fue hasta que descubrí a esos pequeños querubines que hicieron que mi amor por Slackware se desbordará, casi parecía una revelación celestial, una especie de epifanía, las palabras mágicas para esto “Slackbuilds” y  “sbopkg” – sobre los cuales hablaré en un artículo posterior – fue entonces cuando todo cambió, la simplicidad con la que se instalaban los paquetes me dejó atónito tanto que a pesar de que voy por Gentoo, creo que Slackware y yo, gozaremos de una muy muy duradera relación.

Algo que debemos tomar en cuenta si queremos interactuar con Slackware, es que los manejadores de paquetes que podamos usar, en su mayoría, no resuelven dependencias, además del tiempo de compilación que puede llegar a usarse para ciertos paquetes y la poca información en nuestro idioma.

Pero como siempre digo, no es que existan distribuciones complejas, es que existen usuarios perezosos.  Sobre todo los que desbordan pereza sobre la investigación, sobre la lectura.

En conclusión, Slackware pasó de ser ese monstruo que habían construido en mi mente, a una de las cosas más hermosas con las que he tenido el placer de cruzarme en este sendero de libertad, el sendero del pingüino.